Luxación Acromioclavicular (Separación de Hombro): Guía Completa para Pacientes

Por el Dr. Daniel Rojas Castillo, traumatólogo subespecialista en hombro · Clínica Lircay, Talca y Clínica Curicó

Si te caíste de la bicicleta, sufriste un golpe jugando rugby o tuviste un accidente y ahora sientes que la parte más alta del hombro sobresale, duele al levantar el brazo o se ve distinta a la del otro lado, es posible que tengas una luxación acromioclavicular, también conocida popularmente como "separación de hombro". Esta guía fue escrita por el Dr. Daniel Rojas, traumatólogo especialista en cirugía de hombro en Talca y Curicó, para explicar en lenguaje simple y con rigor médico todo lo que un paciente de la Región del Maule debe saber sobre esta lesión: qué es, por qué ocurre, cómo se clasifica, cuándo se opera y qué esperar de la recuperación.

¿Qué es la luxación acromioclavicular?

La luxación acromioclavicular (también llamada luxación AC) es la lesión de la articulación pequeña que une el extremo externo de la clavícula con el acromion, la parte más alta del omóplato (escápula). Cuando el impacto es suficientemente fuerte, los ligamentos que mantienen unida esta articulación se rompen parcial o totalmente, y la clavícula se desplaza hacia arriba, generando el clásico “escalón” o “bulto” visible en la parte superior del hombro.

Es una de las lesiones traumáticas de hombro más frecuentes en personas jóvenes y deportistas, y representa una causa habitual de consulta en la Región del Maule por accidentes de bicicleta, motociclismo, caídas deportivas y accidentes laborales agrícolas.

Anatomía de la articulación acromioclavicular

Para entender esta lesión es necesario conocer brevemente la anatomía de la zona. El hombro no es una sola articulación: es un conjunto de estructuras que trabajan en equipo. La articulación acromioclavicular es pequeña, pero cumple un rol clave: conecta el esqueleto axial (a través de la clavícula) con el esqueleto del brazo (a través de la escápula), permitiendo que el brazo se eleve por sobre la cabeza de forma coordinada.

Ligamentos acromioclaviculares

Son ligamentos cortos que rodean directamente la articulación (superior, inferior, anterior y posterior). Su función principal es dar estabilidad horizontal, es decir, evitar que la clavícula se deslice hacia adelante o hacia atrás sobre el acromion.

Ligamentos coracoclaviculares (conoide y trapezoide)

Son dos ligamentos más gruesos y resistentes que unen la clavícula con la apófisis coracoides de la escápula, un poco más abajo y adelante. El ligamento trapezoide es más lateral y el conoide más medial. Estos ligamentos son los principales responsables de la estabilidad vertical de la articulación: son los que impiden que la clavícula “suba” respecto al acromion. Cuando ambos se rompen por completo, se produce el desplazamiento característico y visible de las luxaciones más severas.

Luxación acromioclavicular vs. luxación glenohumeral: no son lo mismo

Es muy común que los pacientes confundan estos dos cuadros porque ambos se llaman “luxación de hombro” en el lenguaje coloquial, pero son lesiones completamente distintas, con distinta anatomía, distinto tratamiento y distinto pronóstico.

CaracterísticaLuxación acromioclavicularLuxación glenohumeral
Articulación afectadaClavícula – acromionCabeza del húmero – glenoides
Mecanismo típicoCaída directa sobre el hombro con el brazo pegado al cuerpoCaída con el brazo en rotación externa y elevación
Deformidad característicaEscalón o “bulto” en la parte superior del hombroHombro “cuadrado”, brazo bloqueado, imposibilidad de mover
Riesgo asociadoBajo riesgo neurovascularRiesgo de lesión nerviosa (nervio axilar) y del labrum

Si buscas más información sobre la luxación de la articulación principal del hombro, puedes revisar nuestro artículo dedicado a la luxación de hombro (glenohumeral) e inestabilidad de hombro, donde profundizamos en ese cuadro específico.

¿Cómo ocurre la luxación acromioclavicular?

El mecanismo más frecuente es un golpe o caída directa sobre la punta del hombro, con el brazo pegado al cuerpo (aducido). Esta fuerza empuja el acromion hacia abajo y hacia adentro, mientras la clavícula tiende a quedarse en su posición, generando la rotura progresiva de los ligamentos según la intensidad del impacto.

Un mecanismo menos frecuente es la caída sobre la mano o el codo con el brazo extendido, que transmite la fuerza indirectamente hacia la articulación acromioclavicular.

Deportes y actividades de mayor riesgo

  • Ciclismo de ruta y mountain bike (una de las causas más frecuentes en la Región del Maule)
  • Rugby y fútbol americano (tacleadas con impacto directo en el hombro)
  • Motociclismo y accidentes de tránsito
  • Esquí y snowboard
  • Artes marciales y deportes de contacto
  • Caídas en actividades agrícolas y laborales, muy relevantes en el contexto rural del Maule
  • Equitación

Síntomas de la separación de hombro

Los síntomas dependen directamente de la gravedad de la lesión (ver clasificación de Rockwood más abajo), pero los más habituales son:

  • Dolor intenso y localizado en la parte superior del hombro, justo donde termina la clavícula
  • Dificultad o dolor al intentar levantar el brazo, especialmente por sobre la horizontal
  • Inflamación y sensibilidad al tacto sobre la articulación acromioclavicular
  • Deformidad visible: un “bulto” o prominencia ósea en la parte alta del hombro
  • Dolor al dormir del lado afectado o al cruzar el brazo sobre el pecho
  • Chasquidos o sensación de inestabilidad al mover el hombro en los casos más severos

El signo de la tecla de piano

Este es uno de los signos clínicos más característicos de la luxación acromioclavicular de alto grado. Consiste en que, al presionar el extremo elevado de la clavícula, esta “baja” temporalmente como si fuera la tecla de un piano, y vuelve a subir al soltar la presión. Este signo refleja que la clavícula ya no está fijada de forma estable al acromion y confirma clínicamente la rotura ligamentaria significativa, orientando hacia un grado alto de la clasificación de Rockwood.

Diagnóstico de la luxación acromioclavicular

El diagnóstico comienza siempre con una evaluación clínica detallada: mecanismo del accidente, examen físico del hombro, palpación de la articulación acromioclavicular, búsqueda del signo de la tecla de piano y evaluación de la movilidad y fuerza del brazo. Sin embargo, las imágenes son indispensables para confirmar el diagnóstico y, sobre todo, para definir el grado exacto de la lesión, que es lo que determina el tratamiento.

Radiografías y la proyección de Zanca

La radiografía simple de ambos hombros, comparando el lado sano con el lesionado, es el primer examen a solicitar. La proyección de Zanca es una vista radiográfica especial, angulada 10 a 15 grados hacia cefálico, que permite visualizar con mayor claridad la articulación acromioclavicular sin la superposición de otras estructuras óseas. En los casos dudosos, se pueden solicitar radiografías con carga de peso en ambos brazos para evidenciar mejor la inestabilidad vertical.

Ecografía de hombro

La ecografía musculoesquelética es una herramienta dinámica muy útil: permite observar en tiempo real el desplazamiento de la clavícula respecto al acromion y compararlo con el lado sano, además de evaluar el estado de los ligamentos coracoclaviculares y descartar lesiones asociadas del manguito rotador.

Resonancia magnética

La resonancia de hombro no siempre es necesaria para el diagnóstico inicial, pero se solicita cuando existe duda diagnóstica, sospecha de lesiones asociadas (manguito rotador, labrum, cartílago articular) o cuando se está planificando una cirugía y se requiere evaluar con precisión el estado de los ligamentos y tejidos blandos antes de la reconstrucción quirúrgica.

Clasificación de Rockwood (grados I a VI)

La clasificación de Rockwood es el sistema más utilizado a nivel mundial para catalogar la severidad de la luxación acromioclavicular, y es fundamental porque orienta directamente la decisión de tratamiento.

GradoDescripciónLigamentos comprometidosTratamiento habitual
IEsguince leve, sin desplazamiento radiográfico visibleLigamentos AC distendidos, sin rotura completaConservador
IISubluxación con leve desplazamiento verticalLigamentos AC rotos; coracoclaviculares distendidosConservador
IIILuxación completa, desplazamiento claro de la clavículaLigamentos AC y coracoclaviculares rotos por completoIndividualizado (conservador o quirúrgico según el paciente)
IVDesplazamiento posterior de la clavícula, dentro o a través del trapecioAC y coracoclaviculares rotos, con compromiso de fascia deltotrapezoidalQuirúrgico
VDesplazamiento vertical severo, mucho mayor que el grado IIIRotura completa ligamentaria y desinserción muscular significativaQuirúrgico
VILuxación inferior, clavícula desplazada bajo el acromion o la coracoides (muy infrecuente)Rotura completa, variante rara y de alta energíaQuirúrgico

Importante: Esta tabla es una guía general con fines educativos. La decisión final de tratamiento siempre debe tomarla un traumatólogo especialista en hombro, evaluando cada caso de forma individual, considerando edad, nivel de actividad física, hombro dominante y expectativas del paciente.

¿Cuándo operar y cuándo no operar?

Esta es, probablemente, la pregunta más frecuente entre los pacientes. La respuesta depende del grado de Rockwood, pero también de factores individuales.

Generalmente NO se opera

  • Grados I y II: el tratamiento conservador ofrece excelentes resultados funcionales y estéticos en la gran mayoría de los pacientes.
  • Grado III en pacientes de menor demanda física, trabajo de oficina o adultos mayores, donde el resultado funcional del tratamiento conservador suele ser satisfactorio.

Generalmente SÍ se opera

  • Grados IV, V y VI, dado el desplazamiento severo y la alta probabilidad de dolor crónico y limitación funcional si no se corrige.
  • Grado III en deportistas de alto rendimiento, trabajadores que realizan esfuerzo físico intenso con los brazos, o pacientes jóvenes con expectativas funcionales altas, donde existe evidencia de mejores resultados con reconstrucción quirúrgica temprana.
  • Casos crónicos (más de 3 semanas de evolución) que persisten con dolor, inestabilidad o limitación funcional significativa a pesar del tratamiento conservador inicial.

Caso clínico ilustrativo: Un paciente de 28 años, ciclista de ruta, sufre una caída con impacto directo en el hombro derecho (su lado dominante). La radiografía con proyección de Zanca muestra un desplazamiento acromioclavicular compatible con Rockwood III. Dada su edad, nivel de actividad deportiva competitiva y necesidad de recuperar fuerza completa para volver a competir, se opta por reconstrucción quirúrgica anatómica de los ligamentos coracoclaviculares, con excelente resultado funcional y retorno progresivo al ciclismo competitivo a los 5 meses.

Tratamiento conservador (sin cirugía)

El tratamiento no quirúrgico se basa en tres pilares:

  1. Inmovilización inicial con cabestrillo, generalmente entre 1 y 3 semanas, según el grado y la tolerancia al dolor.
  2. Manejo del dolor y la inflamación con analgésicos, antiinflamatorios y frío local en la fase aguda.
  3. Rehabilitación kinésica progresiva, comenzando con movilidad pasiva y avanzando hacia fortalecimiento activo del manguito rotador y estabilizadores escapulares.

En los grados I y II, la mayoría de los pacientes retoma actividades cotidianas entre 2 y 4 semanas, y actividad deportiva completa entre 6 y 8 semanas, siempre bajo supervisión profesional.

Tratamiento quirúrgico

Cuando la indicación quirúrgica está justificada, el objetivo es restaurar la anatomía y biomecánica normal de la articulación acromioclavicular, reconstruyendo la función de los ligamentos coracoclaviculares rotos.

Técnicas quirúrgicas actuales

  • Reconstrucción anatómica con injerto de tendón (autoinjerto o aloinjerto), que recrea la función de los ligamentos conoide y trapezoide de forma biológica y duradera, pero se deja para caso después de las 3 semanas de evolución
  • Sistemas de fijación con dispositivos tipo botón cortical (“TightRope o Zip Tight” y variantes), que permiten una fijación estable y, en muchos casos, cirugía asistida por artroscopia, con incisiones más pequeñas (elección).
  • Placa gancho (hook plate), utilizada especialmente en fracturas asociadas o luxaciones complejas, que se retira habitualmente meses después de la cirugía una vez consolidada la reconstrucción.
  • Técnicas combinadas artroscópicas, que permiten además evaluar y tratar lesiones asociadas dentro de la articulación glenohumeral (manguito rotador, labrum) en el mismo procedimiento.

La elección de la técnica depende del tiempo de evolución de la lesión (aguda o crónica), el grado de Rockwood, la calidad ósea y ligamentosa, y la experiencia del cirujano. El Dr. Daniel Rojas evalúa cada caso de forma individual para definir la técnica más adecuada.

Recuperación y rehabilitación

La recuperación es un proceso gradual, tanto en el tratamiento conservador como en el quirúrgico, y debe seguir fases claras para proteger la reconstrucción biológica sin generar rigidez.

FaseTiempo aproximadoObjetivo principal
Fase 1 — ProtecciónSemanas 0 a 3-6Inmovilización, control del dolor, movilidad pasiva suave
Fase 2 — Movilidad activaSemanas 4 a 8Recuperar rango articular completo, retiro progresivo del cabestrillo
Fase 3 — FortalecimientoSemanas 8 a 12Fortalecimiento de manguito rotador y estabilizadores escapulares
Fase 4 — Retorno funcional/deportivoMes 4 a 6Reintegro gradual a actividad laboral y deportiva completa

En casos quirúrgicos, el retorno a deportes de contacto o alto impacto suele esperarse entre el cuarto y sexto mes, siempre según evaluación clínica individual y no solo por el calendario.

Pronóstico a largo plazo

El pronóstico de la luxación acromioclavicular es, en general, favorable cuando el tratamiento es adecuado y oportuno. En los grados I y II tratados de forma conservadora, la gran mayoría de los pacientes recupera función completa sin limitaciones. En los grados altos tratados quirúrgicamente, los estudios muestran buenos resultados funcionales y de retorno deportivo en la mayoría de los casos, aunque puede persistir cierta prominencia estética residual de la clavícula, que habitualmente no genera limitación funcional.

Complicaciones posibles

  • Dolor crónico o artrosis acromioclavicular postraumática, especialmente si la lesión no fue tratada adecuadamente.
  • Deformidad estética residual (prominencia de la clavícula), más frecuente en el tratamiento conservador de grados altos.
  • Pérdida parcial de fuerza o resistencia al esfuerzo por sobre la cabeza en casos no tratados o mal rehabilitados.
  • Rigidez articular si la inmovilización se prolonga más de lo necesario o la rehabilitación se retrasa.
  • Complicaciones específicas de la cirugía: infección, falla del implante o pérdida parcial de la reducción, poco frecuentes con técnica adecuada.
  • Osificación heterotópica (formación de hueso en los tejidos blandos) en un porcentaje menor de casos.

Preguntas frecuentes sobre la luxación acromioclavicular

Las siguientes respuestas están redactadas de forma directa y autocontenida para responder con precisión a las dudas más comunes de los pacientes.

¿Qué es exactamente una luxación acromioclavicular?

Es la rotura parcial o total de los ligamentos que unen el extremo de la clavícula con el acromion (parte alta de la escápula), lo que provoca que la clavícula se desplace de su posición normal. Popularmente se conoce como “separación de hombro”.

¿Es lo mismo que una luxación de hombro (glenohumeral)?

No. La luxación acromioclavicular afecta la unión entre la clavícula y el acromion, mientras que la luxación glenohumeral es la salida de la cabeza del húmero fuera de la cavidad glenoidea. Son lesiones distintas, con mecanismos, síntomas y tratamientos diferentes.

¿Cómo sé si tengo el signo de la tecla de piano?

Este signo lo evalúa un médico durante el examen físico: al presionar suavemente el extremo elevado de la clavícula, este desciende y vuelve a subir al soltar la presión, como una tecla de piano. Indica una lesión de grado alto y debe ser confirmado por un especialista.

¿Toda luxación acromioclavicular requiere cirugía?

No. Los grados I y II, y muchos casos de grado III, se tratan de forma conservadora con buenos resultados. La cirugía se reserva principalmente para los grados IV, V, VI, y para grados III en pacientes jóvenes, deportistas de alto rendimiento o con alta demanda física del brazo.

¿Cuánto dura la recuperación de una separación de hombro grado III?

Con tratamiento conservador, la recuperación funcional completa suele tomar entre 6 y 8 semanas. Si se opta por cirugía, el retorno a actividad deportiva completa suele ocurrir entre el cuarto y sexto mes postoperatorio.

¿Puedo hacer deporte después de una luxación acromioclavicular?

Sí, la gran mayoría de los pacientes retoma su nivel deportivo previo. El momento exacto del retorno depende del grado de la lesión, el tipo de tratamiento y la evaluación clínica individual del especialista, no solo del tiempo transcurrido.

¿Qué pasa si no trato una luxación acromioclavicular grado alto?

Puede desarrollarse dolor crónico, pérdida de fuerza en actividades por sobre la cabeza, deformidad estética marcada y, en algunos casos, artrosis acromioclavicular postraumática a largo plazo.

¿Duele para siempre una separación de hombro no operada?

No necesariamente. Muchos pacientes con grados I, II e incluso III bien manejados de forma conservadora quedan sin dolor. El riesgo de dolor persistente aumenta en los grados más severos no tratados adecuadamente.

¿Cuál es la diferencia entre los grados de Rockwood?

Van del I al VI según la cantidad de ligamentos rotos y el grado de desplazamiento de la clavícula: del I (esguince leve) al VI (luxación severa e infrecuente), aumentando la indicación quirúrgica a mayor grado.

¿Qué exámenes necesito si sospecho una luxación AC?

El estudio inicial es una radiografía de ambos hombros, idealmente con proyección de Zanca. Según el caso, el especialista puede complementar con ecografía o resonancia magnética para evaluar ligamentos y descartar lesiones asociadas.

¿La cirugía deja el hombro como antes?

El objetivo de la cirugía es restaurar la estabilidad y función del hombro. La mayoría de los pacientes recupera función completa; puede quedar una leve prominencia ósea residual, que en general no afecta la funcionalidad.

¿Cuánto tiempo debo usar cabestrillo?

Generalmente entre 1 y 3 semanas en el tratamiento conservador, y un período similar tras la cirugía, según la técnica utilizada y la evolución de cada paciente. El especialista define el tiempo exacto en cada control.

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* Información revisada por el Dr. Daniel Rojas Castillo, 2026

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